Libro de historietas encuadernado en rústica de 208 páginas interiores en blanco y negro más cubiertas con solapas. Volumen único.
El humorista gráfico Cesc se dedicó, como sus contemporáneos Sempé y Steinberg –que él reconocía
como grandes influencias–, a la anotación costumbrista. Como Sempé, miró con ternura a los niños
y a la gente de la calle. En especial a la gente con oficios modestos como las floristas, los peones o
incluso los mendigos. Por otro lado, más crítico y en línea con Steinberg, denunció los abusos del
poder, la banalidad y la preocupación por las apariencias de los ricos, y la burocracia kafkiana.
Este volumen recopilatorio, en el que Jordi Duró ha desempeñado labores de antólogo y diseñador,
reúne los dibujos sin palabras de Cesc. Dibujos que no necesitan una explicación y que muestran
por tanto su cara más directa y cercana, la que él prefería. Reivindicando a este gran dibujante
como alguien que retrató con ternura algo más allá incluso de su época y su país: la sencillez de la
condición humana.